13 jun. 2010

Renovando.

Como verán, el logo sufrió unas pequeñas modificaciones, empezando por el titulo, que lo odiaba; ahora forma parte de la imagen. Se añadieron las entradas de Rent y de Keane en la esquina superior derecha, junto a un recorte de un contrabajo. Las tres cosas están colgadas de mi corcho justo ahora.

El dibujo del Uróboros, un símbolo que me encanta, se dibuja en el cuaderno. Todas las frases desaparecieron para dar lugar a la descripción de lo que es Boo'ya Moon, el lago.

Actualicé tres de las fotos: la de mi curso, reemplazando la de hace dos años por una nueva de hace poco menos de un mes. La foto de Ángela cambió por una de hace unos días, donde tiene el libro que le regalé cuando nació, y donde sale particularmente hermosa. Abajo está mi foto con John Katzenbach en la Feria del Libro, el día que me firmó cuatro libros y que conocí a Niki. Por último, más abajo, una caja de Mentitas, elemento infaltable en mi escritorio.

Pronto, cuando termine Despojos, probablemente, vuelva a ser activo con el blog. Hasta entonces, hasta luego cocodrilos, ya nos veremos caimanes.

No se olviden de escribir.

10 jun. 2010

Adiós.

Esta es una reflexión que escribí hace dos años, que a pesar del tiempo pasado, sigo compartiendo... Le haria algunas modificaciones, pero... bleh.

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Si hay algo que siempre ha existido y siempre existirá, si hay algo a lo que el hombre jamás le encontrara una explicación racional, algo que es ineludible para cada ser vivo, ese algo es la muerte. ¿Quien sabe que hay mas alla? ¿Quien puede sostener algo con completa seguridad al respecto? La muerte es una cosa que a veces llega cuando uno menos se lo espera, otras en las que su espera se extiende por demasiado tiempo, siendo precedida por un camino de agonía, dolor y martirio que en su momento da la impresión de ser infinito. La muerte, algo sencillo a la vez que complicado. Una mordida de determinado animal, una bocanada de cierta toxina, una picadura de cierto insecto, una bala en el lugar acertado, esas cosas pueden inducir a una muerte simple, rápida y, generalmente, dolorosa, mientras que hay gente que recibe golpes, soporta accidentes de transito, enfrenta quemaduras y sobrevive. A veces son increíbles las formas idiotas que tiene la muerte de actuar. Pensando en problemas actuales que vive el mundo, como un simple microbio, de un tamaño infimo, tan pequeño que el ojo humano no puede percibir, puede destruirnos en cuestion de horas. Como un mosquito, un ser ridiculamente diminuto, puede acabar con nuestras vidas. El hombre, desde hace ya miles de años, ha creido ser el ser superior de la naturaleza, el mas inteligente, habil y poderoso. El ser humano destruyo millones de cosas para su propio beneficio: extinguio razas enteras de animales, destruyo habitats naturales, y sigue haciendolo, cree poder superar cualquier enemigo, sea del tipo que sea. Pero nunca pudo superar a la muerte, ni ayer, ni hoy ni nunca.
Si lo vemos desde el lado biologico, la muerte es el detenimiento en las funciones de ciertos organos vitales, sea por las causa que sea. El cuerpo fallece. Pero ¿que hay con todo lo vivido? ¿que hay con lo que algunos llaman alma? ¿donde se encuentra la misma? ¿adonde va? Hay quienes dicen que no hay nada. Que, en el momento que el cerebro se detiene, c'est finite. Se acabo. En muchas ocasiones he tratado de imaginar lo que se sentiría ser nada. Dicen que la imaginación no tiene limites, pero me es curioso encontrar que ese “sentirse parte de la nada” puede ser la excepcion de esta regla. Es decir, podemos resolver problemas de calculo diferencial e integral, podemos ingeniarnoslas para enviar hombres a la Luna o sondas espaciales a otros planetas, pero no podemos ni siquiera imaginar lo que se siente no ser nada. Es curioso y a la vez ironico.
Todos hemos sentido cantidad de dolores diferentes a lo largo de la vida. Dolor al herirnos con algo, al rasparnos las rodillas, al cortarnos con un cuchillo, al estar enfermos, al pelearnos con un ser querido, pero ninguno de esos dolores se compara al dolor de perder a un ser amado. Es un dolor mas agudo que cualquiera que pueda existir jamas. Hiere en un lugar en el que nadie puede curarnos, en un lugar donde las medicinas no sanan, un lugar que suele llamarse alma. Un sitio que ningun cirujano puede reparar o extirpar. Al sentir la muerte cerca, se crea un agujero que nunca se llena, que quedara alli por el resto de nuestras vidas. Creo que el contenido de ese agujero se va con la persona a la que perdimos. Lo mas curioso es que, por mas que perdamos a cientos de amigos y familiares, siempre tendremos alma, es algo que nunca se acaba. Sentimos todos y cada uno de los hoyos en ella, pero tambien sentimos que nos queda un poco mas.
Una de las cosas mas dificiles de la vida son los reproches que nos hacemos a nosotros mismos, que siempre acuden a su cita cuando se produce una muerte. "¿Por que no habre pasado mas tiempo con el?", "Hace mucho que no le decia que lo queria...", "No pude despedirme de ella del modo adecuado", esos son tres de los millones de reproches que rondan por nuestras mentes al producirse una muerte, ni hablar cuando uno se echa la culpa de lo ocurrido. Es algo horrible, pero inevitable.
Por experiencia personal, creo que cuando se produce una muerte, esta nos fortalece un poco a todos. Como siempre digo, todo en la vida tiene un lado bueno y un lado malo. En este caso, estrecha los vinculos con amigos y familiares, nos demuestra quienes son realmente las personas que nos quieren y se preocupan por nosotros, la necesitamos para darnos cuenta de las cosas realmente importantes que tenemos y de la importancia de un "te quiero" a tiempo.
Pero hay un siguiente nivel en tener presente la muerte, y es aceptarla. Aceptar que muchas de nuestras personas mas queridas moriran algun dia, y otras sin esperarnoslo. Pero no solo eso. Cada dia que vivimos algo muere en nosotros. Vamos perdiendo progresivamente la fe ciega en muchas cosas. Mueren las amistades, mueren los amores, mueren las esperanzas y mueren los deseos. Mueren millones de cosas, cada dia, poco a poco y muchas veces de forma imperceptible. De algun modo todas esas muertes nos transforman, nos vuelven más indiferentes, más cínicos ante todo. Es en cierto modo triste, pero cierto. A algunos puede parecerles pesimista, pero no es mas que una realidad. Nadie dice que no se pueda evitar.
Los modos de afrontar la muerte de un ser cercano son variadas y diferentes. A veces nos sorprende como reaccionan nuestros amigos o familiares en estas circunstancias: el que mas duro parecia, es el que mas lagrimas derrama. El mas fragil, no llora en ningun momento. Algunos se apoyan en el otro, compartiendo su dolor, intentandose aferrarse a algo real. Otros prefieren llevar la procesion por dentro, como suele decirse, penando en solitario, autoconsolandose. Otros ni siquiera no logran aceptar la perdida, asimilar la derrota (aunque en algunos casos se torna en victoria, segun quien y como se vea) y unos pocos (afortunados, dirian algunos, desafortunados, sostendrian otros) no sienten absolutamente nada. A pesar de que el muerto sea la persona mas querida para ellos, no sienten dolor ante la perdida. Son inmunes a ello, pero son increiblemente vulnerables a otras clases de heridas. Esto me regresa al pensamiento de lo extraño que es el hombre. Como se va forjando cada persona a su manera y a sus circunstancias.
Hay miles, por no decir millones de teorias sobre la muerte, muchas conjeturas, muchas ideas, pero ninguna certeza: reencarnacion, nuevas realidades, mundos paralelos, vida eterna, resurreccion, viajes temporarios, nada en absoluto. Pero lo realmente cierto es que, cuando la muerte aparece y nos abofetea en pleno rostro, las religiones y creencias entran en juego a salvarnos. Sin una creencia es, a mi parecer, practicamente imposible sobrellevar la perdida. ¿Como seguir adelante creyendo que alguien tan importante para ti se extinguio en el aire? ¿que todo lo que vivio y penso y sintio ya no existe? ¿Es realmente posible pensar eso? Mahatma Gandhi dijo una vez: 'Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel'. No puedo estar mas de acuerdo con el
A veces es mejor no pensar tanto en la muerte, y pensar mas en la vida. Nadie sabe lo que pueda ocurrir mañana, asi que vivamos el presente. No hay dia como hoy. Como dijo alguna vez André Malraux, un politico frances: 'La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida'.

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No sé por qué me afectó tanto la noticia... Ni siquiera la conocía personalmente. Nunca vi siquiera una foto de ella. Simplemente te oía nombrarla, hablarme de ella, contarme como progresaba...
Cuando me enteré de que finalmente se había ido, sentí como si alguien tirara la cadena en el inodoro que es mi cabeza. Encontré en mi escritorio, entre cientos de papeles con garabatos y estupideces, el resumen de La Historia Interminable que me habías pedido que le hiciera... Y me puso terriblemente mal el que nunca se la haya podido dar. Sigo sin saber por qué. La tengo al lado de mi cama, y la leo una y otra vez como un estúpido, esperando leer algo diferente, o que cambie algo.
Perdón por no haber estado con vos en estos momentos. Son la clase de situaciones que te hacen preguntarte qué necesita el otro: si compañía, si soledad, que le estén encima, que no lo molesten... Actué mal, ahora me doy cuenta. Sólo me resta decirte que te quiero demasiado, y estoy con vos. De verdad.

Cuando nos veamos, quiero que guardes el resumen vos... No me siento bien teniéndolo yo.

Tom.

5 jun. 2010

Voy a desperdiciar mi tiempo así.

Sábado por la tarde. La gran casa en la que me encuentro, en la que viví tantos años, está en silencio, excepto por la música que los parlantes de mi computadora portátil escupen, nota por nota, entramándolas todas en una sola melodía al mundo exterior. La música alegra mi mediocre vida: es como un elixir milagroso que rejuvenece mi alma vieja y cansada, que lima los dolores y realza las pocas cosas buenas que quedan en mi. Hace un tiempo escuché a alguien decir que la música es mágica. Nada más cierto.
Miro a mi alrededor. Si estas paredes hablaran, dirían tantas cosas... Presenciaron hechos de toda índole a lo largo de estos años. Peleas, romances, reconciliaciones, nacimientos y muertes. Vieron familiares, amigos, parejas, enfermos, enemigos, locos, ladrones, curas, políticos, psicólogos, doctores, militares, policías, bomberos, artistas... Es una lista imposible de efectuar. Simplemente interminable. Me pregunto si las paredes, en el caso de poder hablar, me echarían la culpa. No lo creo... La gente que me echa la culpa de lo ocurrido es la gente ignorante.
Me miro las manos arrugadas. Veo en ellas decenas de años de trabajo, de creación e inventiva. Trabajo que pocos valoraron. También veo sangre, sangre seca y desteñida. La sangre no se va nunca. Se prende con garras de acero de cualquier superficie.
Miro el cuarto nuevamente: el piso de madera roída, la puerta agrietada y desvencijada, cerrada con seis candados. Las ventanas enrejadas, con el pálido sol otoñal entrando a través de los gruesos maderos que la atraviesan. La mesa llena de toscos mensajes tallados por mi en la superficie. Las paredes blancas, antaño calcinadas por un fuego que ocasionamos nosotros, están ahora llenas de mensajes, fechas, notas, historias, nombres y situaciones escritos en lápiz. Mensajes que nadie mas que nosotros conoce. Cualquiera que entrara sin conocerme me tomaría por un loco, y no descarto serlo. Toda mi vida me trataron como uno, y después de lo ocurrido mi cordura se escabulló lejos.
No hay muebles aparte de la mesa de madera, atornillada a la pared. Mi cama consiste en un montón de sabanas y dos almohadas revueltas de cualquier manera en el piso. Una cucaracha se escabulle entre ellas; no le doy importancia. Hubo cosas peores que una cucaracha en mi cama.
Vuelvo a la PC y sigo con lo que había estado haciendo. Aprieto las teclas con velocidad, plasmando mis recuerdos en la hoja de píxeles que conforma al programa Word. La historia lentamente va tomando forma, y estoy conforme. Finalmente, luego de tantos intentos en el borrador que fueron las paredes, logré dar con el relato definitivamente. Finalmente podré decirle al mundo mi historia. Estoy seguro de que la mayoría hará caso omiso a ella, o simplemente se reirá y dirá que es basura, o peor, que es ficción, pero no importa. Yo sé lo que es cierto, y mientras mi relato llegue aunque sea a una persona, me sentiré realizado.
Estoy cerca del final. Escribo de atrás para adelante los hechos, y finalmente llego al presente. Describo mi cuarto hoy, incluyendo a la cucaracha, mi única compañía en los últimos diez años. Describo la reacción de la gente al verme, y también la mía al verlos.
La última palabra cierra todo. Todas las historias, las de todas las personas a las que conocí durante aquella época, se desarrollan de forma paralela. Se unen en un punto, como pasando por un tubo muy delgado, donde se apretujan y empujan por conseguir un lugar, y finalmente se disparan en distintos rumbos. Hace mucho que no sé nada de los demás, ni quiero saberlo. Todo está suficientemente mal sin estar en contacto, no quiero siquiera pensar lo que pasaría de relacionarnos una vez más.
El punto final que inserto es en realidad una coma. Hay mas cosas que relatar, pero aún no sucedieron. Tal vez nunca sucedan. Tal vez yo muera y nunca me entere, pero ya habré cumplido mi parte. Ya habré comunicado al mundo lo que pasó durante esos años en la gran casa y entonces todo mejorará para mi. Todo mejorará el día que alguien lea mi historia... no, nuestras historias. Tal vez, probablemente, haya muerto para entonces, pero no importa. Sé que, vivo o muerto, esté donde esté, finalmente el archivo que es mi mente se ordenará como por arte de magia y todo estará bien.
Escucho un crujido en el piso, como una pisada, y me giro alerta hacia la puerta. No hay nadie, por supuesto. Otra vez creí oírla llegar. Siempre lo hago.
Esta es mi historia. Probablemente no la entiendas, probablemente no la creas, pero garantizo con toda la cordura que me queda que cada palabra es cierta. Creelo si quieres. Su sola lectura salvará mi alma de los fuegos del Infierno. Solo me resta decirte gracias... gracias por salvarme. Gracias por leer el resumen de nuestras desgracias.

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Este es el prólogo de la novela que tengo en mente hace un año o dos, que empezaré a escribir apenas termine con Despojos, la novela que escribo actualmente. La próxima no tiene nombre aún, aunque uno de los candidatos es "Dante". No daré mas adelantos que lo que publiqué arriba. El prólogo fue una cosa bastante espontánea, a decir verdad; no tenía planeado hacerlo así. Ni siquiera tenía pensado postear algo relacionado con esta novela hoy, pero parece que mi mente tiene otros planes. Espero que les guste, no dejen de comentar!

Tom.