Si mi vida fuese una obra de teatro, todo lo que pasó hasta ahora no sería más que la preproducción: la preparación de la trama demanda siempre un trabajo minucioso, incluso a sabiendas de que es un trabajo inútil porque al final los actores improvisan y hacen lo que se les antoja. El guión detallaría cada escena y circunstancia, desde el día en que creímos que estaríamos juntos para siempre hasta la explicación de qué llevó a esa situación fatal de pérdida y enfado; qué cena fracasó estrepitosamente, qué me llevó a escribir esa novela y hasta las condiciones climatológicas y sentimentales del día en el que decidí no volver a verte nunca más. Daría datos precisos de todo, hasta de los personajes secundarios y sus vidas privadas (incluyendo, por supuesto, cosas fundamentales como cuáles son sus golosinas favoritas o cuál fue el día en que más solos y desgraciados se sintieron). La elección de los actores sería ardua y difícil, porque tendría que escoger solamente a los mejores y más significativos con el fin de que todo sea llevadero y orgánico. El guión en sí mismo sería una profecía excelsa y todos quienes lo leyeran se sorprenderían, pero al tratarse de un proyecto tan ambicioso ningún productor querría adoptarlo. "En este negocio se necesitan certezas", dirían, "y una obra compuesta por dudas y quizáses no le conviene a nadie".
Si mi vida fuese una obra de teatro, definitivamente se trataría de un musical: las canciones se enlazarían una con la otra, sucediéndose minuetos, serenatas, réquiems, nocturnos y sinfonías. Cada pieza de música saldría de mi alma, despojándome de mis recuerdos despiadadamente, describiéndome a la perfección y transmitiendo por medio de letra y música todo lo que soy. Serían unas melodías tan armoniosas y profundas que a cada persona de la audiencia le llegarían de manera diferente, tocando una cuerda de arpa dentro de ellos con la delicadeza de una caricia, la cual vibraría por una pequeña eternidad. En los ensayos, sin embargo, algunas canciones no funcionarían y quedarían fuera de lugar respecto a la historia, por lo que no habría mas remedio que recortarlas, a pesar de su belleza. Esas canciones sólo sonarían para mí, como siempre lo hacen, como siempre lo harán.
Si mi vida fuese una obra de teatro, estos serían los minutos previos a que se apaguen las luces: la emoción recorrería a todos como una corriente eléctrica, contagiándose entre todos como una epidemia. Se trataría de ese instante de animosidad y jolgorio que se da cuando la multitud empieza a entrar a la sala, charlando sobre sus expectativas y contándose esas cosas mundanas que a nadie excepto a mí le resultan interesantes. Unos cuantos minutos de alegría injustificada y ruido que se acaba una vez todos se ubican en sus asientos; entonces procederían a mirarse los rostros los unos a los otros mientras juzgan en silencio sus vestimentas con una sonrisa acartonada en los labios, intentando deducir de qué trabajan los demás, su posicionamiento político, si malcrían a sus hijos o cuánto dinero ganan al mes. Todavía no se trataría de mí sino meramente de ellos, los que miran, los únicos y fundamentales protagonistas.
Si mi vida fuese una obra de teatro, los últimos instantes entre bambalinas serían espantosos: yo lo analizaría todo, espiando discretamente detrás del pesado telón de terciopelo, escudriñando rostros y expresiones, vislumbrando más en ellos que lo que cualquier amigo, familiar o cónyugue podría ver en toda su vida. Tomaría ventaja y los desnudaría en cuerpo y alma antes de que ellos me desnuden a mí. Determinaría quién es quién, aunque en muchos casos mi intuición me engañe y me termine jugando en contra. Entonces, antes de que pueda hacer nada, las luces de la sala se apagarían y con ellas las voces de la audiencoa, y aunque mi vida aún no comienza, ya lleva en marcha un largo rato. Me quedaría de pie, quieto, sin saber qué hacer en medio de la negrura. Esa oscuridad es fundamental, esos instantes de silencio atroz y ceguera insoportable, de pequeña muerte, de tensión tenue, de pánico escénico. En ese instante tendría que decidir si quiero seguir con la obra o si quiero correr con desesperación por la puerta trasera aprovechando mi disfraz de sombras, huyendo para siempre de esa multitud ansiosa por juzgarme. Me gustaría pensar que tengo ese poder de decisión, aunque en realidad no puedo cambiar el rumbo de las cosas.
Si mi vida fuese una obra de teatro, el comienzo nadie lo entendería: el telón escarlata se abriría con dificultad, mostrando a un joven que llega demasiado tarde a un mundo demasiado viejo, intentando mantenerse fiel a quién es y a por quiénes es, queriendo llegar a ser sin deshacer, deseando crecer sin desaparecer entre la espuma del mar. Ese joven, claro está, seré yo. El tañido suave de una campana acompañaría cada una de mis pisadas a través de la cosmogonía en la que nací. Lentamente, una a una, las voces y figuras de quienes me componen empezarían a aparecer, empezando con un suave rasguido de guitarra acompañado por el violín y la bailarina, la actriz y el percusionista, el superhéroe y el clarinete, la artista de la vida. El bajo se une y la viola se hace presente. El arpa armoniza. Un piano suave marca el tiempo. Al llegar al centro del escenario, mientras estoy rodeado por los constantes, un sinfin de efímeros correrían y se entrechocarían, estallando al rozarse y volviéndose humo: el cisne, la bruja, el bufón, las hienas, el camaleón, el ratón, las sombras. El preludio de la tortuga finalizaría con cuatro palabras: "siempre hay una excusa".
Si mi vida fuese una obra de teatro, el final sería deslumbrante: no podría ser de otra manera al tratarse de una obra tan breve y extensa a la vez, abarcando tantas situaciones y existencias entrecruzadas, enredadas en una maraña incomprensible pero que cada quien interpreta de manera diferente y particular. Las criticas no importarían (¿acaso importaron alguna vez?), pues la obra nunca es hermética y muta tras cada función, al igual que la vida. Una vida que se repite, igual pero diferente, cada noche a la misma hora. Por más que se prepare y se ensaye y se planifique y se anticipe nunca saldrá de la misma manera... ¿Qué encanto tendría eso? Las tensiones de toda una existencia no se disolverían, sino que se atenuarían y dejarían de importar. Al final lo bueno prevalece sobre lo malo, las desilusiones se entierran en el pasado, las maldiciones se terminan y todo lo que parecía estar equivocado se soluciona mientras que quienes se hicieron merecedores vivieron una vida larga y feliz. El escenario sería un desfile de colores y luz, todos bailando y celebrando sus logros mientras la campana, la
guitarra, el violín, la orquesta no dejan de sonar, hasta que el viento
empieza a soplar y las luces de colores se empiezan a apagar como si fuesen velas. Una por una, las figuras e instrumentos se desvanecen también: algunas se mantienen firmes en su posición intentando
resistirse, pero es inútil. La ráfaga corroe la carne, funde los
metales, deshace la madera y todo esto sin esforzarse siquiera. Al final, sólo se
oye la campana, tañendo con más fuerza que nunca. Una luz blanca resiste. Luego llega la tortuga. La campana suena cada vez más suavemente. La luz se apaga. Un último tintineo. Después, el silencio... y los aplausos.
28 nov 2014
18 sept 2014
Amigo de polvo
Cuando llegaste, amigo de polvo,
pensé que eras tan sólido como una roca. Pensé que podía apoyarme sobre vos y
dejar que cuidaras mis espaldas; pensé que podía confiarte mis secretos y tener la certeza de que los mantendrías a
salvo en algún recóndito lugar que sólo nosotros dos conociéramos. Supuse que
me aconsejarías siempre que yo lo precisara, y que me acompañarías ante la
adversidad tan seguro de mí como yo de vos. No esperaba que fuera para siempre,
claro, porque los dos sabemos que los para siempre no existen, pero al menos
esperaba que fuera real. Ay, amigo de polvo, fue mi error por imaginarte hecho
de diamante puro cuando en realidad no basta más que un soplido de aire
arremolinado para que te pierdas en otro horizonte.
Te vi desarmarte, y fui necio
porque no me permití aceptar que estaba equivocado respecto a vos. No es
sencillo traer gente nueva a mi vida, y fue inconcebible pensar que te
inmiscuiste como un astuto intruso sin que yo lo notara. Te revestiste de
pieles y camuflaste tu aroma, y no logré ver a través de eso hasta que fue
demasiado tarde. Lo admito, es más que nada una cuestión de orgullo. Fui necio,
y aún lo soy un poco, a veces. Intenté sostener en mi puño apretado unas
cuantas de las partículas que te componen, incluso sabiendo que el resto de vos
se encontraba ya muy lejos, pero éstas volaron huidizas fuera de mi alcance. Se
escurrieron de mis dedos del mismo modo en el que te escurriste de mi vida, del
mismo modo en que querría que te escurrieses de mi corazón… y es que aún no lo
entiendo, y las preguntas se siguen disparando en mi cabeza: ¿qué hicimos mal?
¿Se terminó ya, así, tan rápido? Y sobre todo, ¿adónde fuiste ahora que ya no
perteneces acá?
Supongo que te amoldaste, otra
vez, a algo diferente. Tal vez a algo más cómodo. Por eso sos un amigo de
polvo, al fin y al cabo: uno no debe acostumbrarse a lo volátil. Calculo que
estás condenado a volar a nuevos horizontes cada vez que cambie el viento, y en
nuestro caso el viento cambió demasiado abruptamente. Te veo confundirte entre
tantas otras personas de polvo, y yo me sigo preguntando si siempre fuiste así
o si fueron las circunstancias las que te obligaron a deshacerte de tu
corporeidad. Supongo que es indiferente, al menos a esta altura.
Aún cuando al final siempre sople
un viento fuerte que te deshaga para siempre quiero que sepas, amigo de polvo, mi
querido amigo, que calaste hondo en mí. No sé como lo conseguiste, pero te
abriste paso hasta un lugar al que pocos llegan y lo hiciste: dejaste una
huella seca e imborrable, una marca árida como tu naturaleza. A veces es un
poco amarga, a veces se tiñe de recuerdo y es más dulce, pero sea como sea, no
puedo evitar alegrarme de que sea parte de mí.
Hay días en que creo verte, amigo
de polvo, volviendo victorioso de una guerra interminable que es invisible a
mis ojos, pero al final no son más que motas bailarinas que me confunden con
sus ilusiones y se ríen de mis esperanzas. Lo cierto es que no hay batallas en
las que participes, no hay nada que quieras cambiar, porque supongo que está en
tu naturaleza el pertenecer a todo pero a nada a la vez. Eso es el polvo, ¿no
es verdad? Tal vez es más fácil vivir de esa forma… Sin embargo, la sonrisa no
se me borra al recordarte, porque confío en que seas feliz con lo que elegiste.
Perdón si mis palabras te suenan a reproche, o si parecen bañadas en rencor,
pero escribir siempre fue mi manera de llorar, de hacer duelo y de cerrar
etapas. No siempre funciona, claro, pero al final nunca se trata de que
funcione.
Me pregunto una vez más,
entonces, adónde te habrá dejado la ráfaga que te alejó de estos parajes, y si
esa será tu morada definitiva. Me pregunto si sos feliz con las decisiones que
tomaste, querido amigo de polvo. ¿Acaso los corazones inconstantes sienten de
la misma manera? Tal vez si, y tal vez vuelvas a visitarme en algún vuelo. O
tal vez me vuelva yo también de polvo y entienda finalmente por lo que pasaste.
Hasta entonces, lo único que espero es que estés siempre bien, y que no vivas
para arrepentirte de lo que elegiste. Si hay algo que sé es que de todas las
cosas malas que nos pueden suceder, la peor por lejos es lamentar nuestras
propias decisiones.
20 ago 2014
Vacío.
You are empty:
An empty friend with empty love,
An empty head with empty words,
An empty human empty of empathy.
You are empty:
Empty is your vow, empty is your smile;
Empty is your trust, empty is your heart;
Empty is your way of doing things right.
You are empty:
Emptiness in your beliefs,
Emptiness in your relationships,
Emptiness in your whole life.
You are empty and you do not care.
Or you are empty and you are okay with that.
Or you are empty and you will never change.
But you are empty and I should have known.
An empty friend with empty love,
An empty head with empty words,
An empty human empty of empathy.
You are empty:
Empty is your vow, empty is your smile;
Empty is your trust, empty is your heart;
Empty is your way of doing things right.
You are empty:
Emptiness in your beliefs,
Emptiness in your relationships,
Emptiness in your whole life.
You are empty and you do not care.
Or you are empty and you are okay with that.
Or you are empty and you will never change.
But you are empty and I should have known.
And maybe I am empty as well.
27 mar 2014
Diamante
Girl
Watch me
Watch my hands
Draw a line between us
I know you even when I don’t
I have always been a part of your life
Can you feel my mouth on your cheek now?
I feel your happiness, your sadness and your
loss
Let me see your heart, wither your pain, ease
your sorrow
You’re very special; I’m not special enough for
you
Kiss me over and over a thousand of times
Feed your soul, feel the breeze
You won’t be harmed
Leave me here
For now
~
~
30 ene 2014
When it is all over we still have to clear up
I wish you would see the light
Before the day turns into night.
I wish you would submerge into the river
Before our memories start to shiver.
And when it is all over we still have to clear up.
I am afraid of the dusty robber
Who ran away on the cold October.
I am afraid of that nasty laughter
When someone steals your ever after.
And when it is all over we still have to clear up.
I ask you to use your brain,
But seems like it has been slain.
I ask her to make things right,
But she just want to see you bright.
And when it is all over we still have to clear up.
I do not know who is wrong here,
Though I do know you feel the fear.
I do not know when it will end,
Though I do know who is not my friend.
And when it is all over we still have to clear up.
I feel the steel against my skin,
And I can not find a place to lean.
I feel the tray offering your head,
And I see the bastards full of dread.
And when it is all over we still have to clear up.
I forget the sound of your rough song,
Sang by the dead ones for so long.
I forget to ask you where you went,
Or where is that letter you never sent.
And when it is all over we still have to clear up.
I do not care if you are not mine.
As long as you tell me you are fine.
I do not care to be betrayed,
As long as I know what you have made.
And when it is all over we still have to clear up.
I understand the changes in you,
Perhaps the time will change me too.
I understand the lies you tell,
Perhaps the truth in you still dwell.
And when it is all over we still have to clear up.
And I wish, but I am afraid;
And I ask, but I do not know;
And I feel, but I forget;
And I do not care, but I understand;
That when it is all over we still have to clear up.
Before the day turns into night.
I wish you would submerge into the river
Before our memories start to shiver.
And when it is all over we still have to clear up.
I am afraid of the dusty robber
Who ran away on the cold October.
I am afraid of that nasty laughter
When someone steals your ever after.
And when it is all over we still have to clear up.
I ask you to use your brain,
But seems like it has been slain.
I ask her to make things right,
But she just want to see you bright.
And when it is all over we still have to clear up.
I do not know who is wrong here,
Though I do know you feel the fear.
I do not know when it will end,
Though I do know who is not my friend.
And when it is all over we still have to clear up.
I feel the steel against my skin,
And I can not find a place to lean.
I feel the tray offering your head,
And I see the bastards full of dread.
And when it is all over we still have to clear up.
I forget the sound of your rough song,
Sang by the dead ones for so long.
I forget to ask you where you went,
Or where is that letter you never sent.
And when it is all over we still have to clear up.
I do not care if you are not mine.
As long as you tell me you are fine.
I do not care to be betrayed,
As long as I know what you have made.
And when it is all over we still have to clear up.
I understand the changes in you,
Perhaps the time will change me too.
I understand the lies you tell,
Perhaps the truth in you still dwell.
And when it is all over we still have to clear up.
And I wish, but I am afraid;
And I ask, but I do not know;
And I feel, but I forget;
And I do not care, but I understand;
That when it is all over we still have to clear up.
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