25 ene. 2016

Casi las cuatro

Sólo una gota en la copa
de leche blanca y sudor.
Sólo una gota que toca
lo que no seca el calor.

Sólo una gota en la risa
de cada viejo pastor.
Sólo una gota divina
que anuncia el fin del amor.

Sólo una gota tranquila
que a cualquier sed da pavor.
Sólo una gota que agita
el más profundo sopor.

Sólo una gota que evita
que se marchite la flor.
Sólo una gota maldita
para calmar el dolor.

Sólo una gota que grita
cual viejo y ronco motor.
Sólo una gota que excita
a ese cruel redentor.

Y si una gota me agota,
¿Qué será de mi sin vos?
Lo que de adentro me brota
Se volverá mi canción.