30 dic. 2010

She had the world.



But, who could love me?
I'm just out of my mind...
Throwing a line to the sea,
to see if I can catch a dream~
*
Pero, ¿quién puede amarme?
Si sólo soy un loco...
Tirando una linea al mar,
para ver si puedo atrapar un sueño~

29 dic. 2010

Otro amor abortado.

No sé si te hacés la tonta o te divierte verme así. No sé. Y no sé por qué empiezo este post del mismo modo que empecé el otro, dedicado también a vos, pero en una situación distinta. Si no te diste cuenta de lo que siento yo... es como para darte un premio. Con tantos palos que te tiré podes abrir tu propia maderera.

Agh, te odio. Y a la vez no. ¿Por qué tiene que ser todo tan difícil? No es tu culpa. Es la mía, por ser tan imbécil, tan fácil de convencer, tan crédulo, tan inocente, tan... tan... tan yo. Debería haber aprendido con alguna de las seiscientas decepciones anteriores, pero no. Así soy yo. Tropiezo diecinueve veces con la misma piedra. Me pregunto por qué no agarro la condenada piedra y se la estampo en medio de la frente a alguien. O a vos. O a mí.

Porque todavía tengo esperanzas, ésa es la estúpida y romántica respuesta. Todavía espero poder descubrir que este cuento de hadas que me vienen relatando desde hace tanto tiempo es real. Que la princesa está esperando a por mi en su torre, tejiendo en su rueca pacientemente, con una sonrisa dulce pintada en su bello rostro. Pero el hecho es que no hay torre, no hay princesa, no hay caballo blanco, y más importante, no soy ningún príncipe azul. Soy un sapo perdido en algún estanque lleno de bichos feos y arañas, soñando con vestirse de héroe para socorrer a una doncella. Pero ese no es el trabajo de los sapos. El trabajo de los sapos es comer moscas, y eso tendría que estar haciendo ahora: soñando con moscas, no con princesas.

Y vos. Sí, vos. No aquella persona a quien me refiero a lo largo de esta entrada, sino al que empezó con todo este rollo, el que me vendió espejos de colores; no, no quien me presentó a la culpable de mis males, sino quien me hizo creer que era la indicada. A vos te hablo. Te estas riendo de mi ahora, ¿no? Me mantuviste engañado todo el tiempo, con el velo en los ojos, flotando en una nube de algodón, creyendo que al fin era la hora, MI hora. Cuando estaba en la cúspide, cuando no había nada mejor, pinchaste el globo, me despertaste con un balde de agua fría, me bajaste al piso de una patada. No te entiendo. Se supone que sos el bueno de la película, ¿o no? ¿No sos vos el misericordioso, el altísimo, aquel que cumple lo que le piden; no, lo que necesitan? ¿Por qué miras para otro lado cuando yo trato de ser como vos querés con tanto ahínco? ¿Acaso no me merezco una maldita alegría? Creo que es preferible y hacer como el resto, como la mayoría hace hoy en día: ignorarte. Al fin y al cabo, tal vez tengan razón y no existas. En este momento, espero que ojalá no existas.

Que estupidez. Acabo de pensar que ahora ya se como se siente una menstruación; quiero decir, el sangrado en sí. Se esfuerza en preparar un hogar para algo hermoso, esmerándose en que sea un lugar perfecto para ese nuevo ser, para que al final le digan que todo su trabajo fue en vano. Comprendo la rabia que invade a ese ente, quien destruye todo lo que había construido y lo deshecha como basura, dejando tras si un reguero de dolor y sangre que, a la mujer, le dura su debido tiempo. Las hormonas reguladoras de la menstruación deben ser hombres, definitivamente, para hacer que las mujeres sientan cada mes un poco del dolor que nos causan a nosotros.

Dios, soy bizarro cuando quiero. Esto de la catarsis no siempre es satisfactorio. A veces es asqueroso.

Tal vez simplemente soy demasiado romántico como para poder amar. Nunca podría encontrar a alguien que cumpla todas mis expectativas y, encima de todo, me corresponda.

Estoy condenado a comer moscas. Pero ya me dan nauseas. Mejor intento con las libélulas.

27 dic. 2010

Oops, me enamoré otra vez.

*Intenso deseo de intimidad y unión física con otra persona.
*Intenso deseo de reciprocidad.
*Intenso temor al rechazo de esa persona.
*Pensamientos frecuentes e incontrolados sobre el otro que interfieren la actividad normal de la persona.
*Pérdida de concentración.
*Fuerte activación fisiológica (nerviosismo, aceleración cardíaca, etc.) ante la presencia (real o imaginaria) del otro.
*Hipersensibilidad ante los deseos y necesidades del otro.
*Atención centrada en el otro.
*Idealización del otro, percibiéndolo sólo características positivas en la otra persona.

Esos de ahí son los síntomas del enamoramiento.

Los tengo todos.

¿Debería preocuparme?

24 dic. 2010

Así me gusta; me gusta, si.

No sé si estaré finalmente enamorado
Me aterra el futuro y me agobia el pasado
Lo que era importante nunca me ha importado
Y así me gusta, me gusta, si.

Hay cosas que no se explican
Cosas que no se entienden
Y así no las quiero dejar

Hay cosas que no se miran
Cosas que no se tocan
Y todos queremos tocar

19 dic. 2010

Eso

¿Qué es peor, el monstruo que sigue su naturaleza y hace caso a sus instintos bestiales, o el monstruo que reniega lo que realmente es con el simple fin de conseguir la tan sobrestimada aceptación?

Este monstruo es de los segundos. Es más monstruoso que ninguno por este hecho. Ruge y se retuerce en su cárcel de carne. Está ahogándose en un mar de prejuicios y miedo. Quiere salir, pero sus cadenas de ignorancia y resentimiento se lo impiden. Tira, grita, y luego descansa. Repite este procedimiento varias veces, hasta que, en una oportunidad determinada, logra romper esos eslabones malditos y nadar hasta la superficie. Allí, una infinitud de paisaje lo espera, todo para él. Corre, haciéndose uno con el viento, aullando de regocijo. Disfruta de unos minutos en libertad en el silencio de la noche, dando rienda suelta a sus instintos. Nadie lo ve, y a la vez todos lo hacen. Se ve el mismo y se autoflagela por ello, y ese es el peor castigo.

La bestia regresa finalmente a su prisión, agotado y sudoroso. Las cadenas se estrechan en torno a su cuerpo, lastimándolo, haciéndolo gritar de rabia. De rabia y de vergüenza. Vergüenza por haber escapado y gozado de esa libertad, rabia por haber tenido que aprisionarse; vergüenza por ser como es, rabia por no poder aceptarlo ni cambiarlo.

En la celda abundan los espíritus y las sombras crecientes. Se ciernen sobre el monstruo, oliéndolo y mordisqueando sus extremidades con malicia, mofándose de su dolor. Intenta liberarse una segunda vez, durante el día, pero las cadenas no ceden; al contrario, se ajustan con más fuerza todavía a sus muñecas. Su pelaje pardo se tiñe de borgoña con su sangre, pero el dolor de su cuerpo no se asemeja al de su alma. Llora grandes lagrimones que resbalan por sus mejillas y se pierden en su cuello. Su llanto no cesa en ningún momento. A veces, pasan semanas hasta que consigue deshacer sus cadenas y nadar a la superficie una vez más. A veces, apenas hace falta un minuto. El monstruo pasa el resto del tiempo sumido en la humillación y la desesperanza, preguntándose cuándo llegará el momento en el que podrá ser libre para siempre.

18 dic. 2010

No sé.

No sé. Me gustas. No sé si es un amor platónico, pasajero, a primera vista o del de verdad, ese del que hablan en los cuentos románticos. No sé. Tal vez sea otra de mis tontas ilusiones amorosas pre-veraniegas, pero... no sé. Espero que sea algo verdadero, es que... estuve tanto tiempo esperando por algo real, golpeandome la cabeza contra la pared una y otra vez, intentando encontrar una respuesta, que ya estoy cansado. Y ya me duele la cabeza de tanto golpearla. No sé.

Si es verdad, decimelo. Si no lo es, no alimentes mis ilusiones. Decimelo. No sé, dejamelo claro de alguna manera desde el principio. Las mujeres saben como marcar distancia sutilmente cuando es necesario. Creo que cuando te vi ya sentí algo, no sé, un chispazo, una descarga electrica recorriendo mis terminaciones nerviosas, un rayo fulminante salido de la nada. No sé. En realidad es estúpido sentir esto, no sé, digo yo... Apenas te vi dos o, como mucho, tres veces. Hablamos seis, siete u ocho tonterías, pero... ya siento que sos la mujer de mi vida, no sé. Y cuanto más te conozco, más fuerte es esta sensación. ¿Soy un masoquista por esto? Sí. No. Tal vez. No sé.

No me dejes así. Decime que sentís lo mismo que yo. No sé, ayudame. Decime que querés conocerme igual que yo a vos, que queres que esto crezca, dé flores y frutos, que esto tiene algún futuro. Muchas veces hablamos del futuro... No sé, decime ALGO.

Somos muy parecidos. Parecidos en lo ideológico, quiero decir. No sé, si fuesemos parecidos en cosas más específicas, creo que no sentiría esto. Pero... No sé. No sé nada. Solo sé que quiero que me gustes, quiero enamorarme y quiero que prospere. Y vos, ¿qué querés? Sos la protagonista acá, así que decime... ¿Qué queres? ¿Qué sentis, y por quién? ¿Hay alguna oportunidad para mí en tu vida?

Seguro no te das cuenta de que sos vos a quien me refiero. Bah, tal vez sí... no sé. No soy muy bueno con estas cosas. Sí, sos vos de quien hablo, asi que decime cualquier cosa, menos un "no sé". Con mis dudas, tenemos suficiente para rato.

No sé. No sé... No sé.

12 dic. 2010

Ma vie, tout ma vie.

Bueno, vamos a desempolvar esto.

No sé si habrán notado (apuesto que no) que cambié de logo. El viejo ya me estaba aburriendo. El nuevo es un tablón de corcho con todo lo que es importante para mí en este momento de mi vida. Tiene fotos como la del Team Monto, la de mis ahora ex compañeros de curso, la del Fandom o la de Reni; foto de cosas y personas a las que idolatro, como Stephen King, Rent, Eiichiro Oda o Hiromu Arakawa. También hay estupideces, tontas pero importantes.

En fin, this is me. That's my life. Al menos, parte de ella.

Bienvenidos de nuevo a Boo'ya Moon, el lago al que todos vamos a beber, pescar, y, los más temerarios, a darse una zambullida.